Semana y media después de finalizar mi primer LD y en plenas vacaciones deportivas, aquí tenéis la crónica de lo vivido tanto el día de la prueba como los días previos.

Mi temporada 2017 finalizaba en Ibiza. Este era mi primer año centrado en media distancia, pero el hecho de terminar la temporada a finales de octubre con un larga distancia y además en Ibiza me motivaba especialmente. Además, no me hizo falta demasiado para convencer a mi coach, Luarca, el cual tras ver mi rendimiento en algún half, ya tenía en mente distancias más largas de cara a 2018.

La preparación para mi primer “C” (así se le llama a la LD) iba perfecta, y me encontraba más fuerte que nunca en los tres segmentos. Lastima que tres semanas antes de la competición, tuve un percance en un rodaje de carrera a pie y me lesioné el bíceps femoral. Lo que me tuvo sin correr absolutamente nada (salvo los 10k del Triatlón de Guardamar, prueba que cerraba el circuito No Drafting Series), hasta el día de la prueba.

Imaginaos lo que pasaba por mi cabeza los días de antes… Mi primer Larga distancia, sin correr los últimos 21 días y campeonato de España de la modalidad con lo que ello conlleva…correr con gente de mucho nivel con la que llevaba “pegándome” en plenas condiciones en los triatlones desde principio de año. Nombres como Gustavo Rodríguez, Pablo Dapena, Ángel Salamanca, Miguel Ángel Fidalgo, Joan Nadal, Mikel Elguezabal y un largo etcétera.

Los días previos a la prueba fueron algo diferente a lo habitual, y creo que esta fue la clave para poder rendir tan bien el día D. El viaje comenzó el miércoles donde un grupo de 5 “conocidos” (ni eso, ya que algunos nos conocimos ese mismo día), nos embarcamos en el Ferri desde Denia. La grupeta estaba formada por Bolita (Sergio Bolado), Annita dinamita (Anna Noguera), La Extremeña (Ana Senso), Kirienka (Miguel Ruiz) y yo.

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No suelo viajar con tanto tiempo a las competiciones, ya que me gusta apurar hasta el último momento en mi casa, entrenando en las zonas que conozco, con los entrenos de puesta a punto que me dan confianza, estando tranquilo y durmiendo en mi cama. Pero como he dicho antes, esta vez no fue así. Viajaba 4 días antes de la competición, con gente que apenas conocía y a un sitio donde no conocía ninguna zona de entreno… pero funcionó.

Estos 5 “conocidos” se convirtieron en amigos a las pocas horas. Me sentía como si nos conociéramos de toda la vida, y no se me hacia pesado estar con ellos, todo lo contrario, el tiempo pasaba volando y no tenía ni un minuto para pararme a pensar en la competición ni en, lo más importante, mi lesión. Una vez en Ibiza la grupeta creció cuando nos juntamos con María Pujol, Pelayo, Pablo, Liki y Dolça que también iban a competir.

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Así pasaron los días previos, reconociendo circuitos de natación y ciclismo, dando un paseo por parte del circuito de carrera y con muchas risas. Pero se acercaba el último día, el previo a la competición, y me empezaban a entrar las dudas… Empecé a pensar que no iba a poder terminar ya que notaba mucha tensión en el isquio al subir escalones o al realizar determinados movimientos.

Me puse a pensar un poco en como habían sido los otros días, y que si había estado funcionando, pues podía intentar lo mismo el día previo a la carrera. Normalmente mi día previo es: levantarme sin despertador, desayunar y meterme a hacer una vuelta al circuito de natación, tomar algo, vestirme de ciclista e ir a hacer 40’ de bici con 3 cambios de 1’ al ritmo de competición con descanso libre y luego bajarme a correr y hacer 10’ de trote y 3 series de 1’ a 3’20 min/km descansando 1’ andando. En total es 1h10’-15’ de activación. Luego como, y me paso la tarde descansando con las piernas en alto y leyendo un libro hasta que toca hacer el check-in.

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Pues bien, esta vez hice todo lo contrario. Alquilé una scooter y me fui todo el sábado de10:30 a 18:00 de turismo por la isla con Ana Senso, que no competía y no tenía que estar centrada como el resto de compañeros. Pasamos un día de 10, visitando todas las calas de la zona sur y este, y como había ocurrido el resto de días, no tuve ni un minuto para pensar en la lesión. Ese mismo día, al llegar al hotel, recogí dorsales, hice el check-in, cené y ya sí me fui a descansar a la habitación hasta el día siguiente.

 

 

El día de la prueba el despertador sonó a las 5:30, y a las 6:30 ya estaba bajo preparando todo el material. La bici que usé fue la FELT IA10 con shimano Ultegra Di2 cedida por TuTriatlón. Las ruedas fueron las HED Jet Plus 9 delantera y HED Jet Disc Plus trasera, montadas con cubierta Continental GP4000 SII y cámaras de latex. Desarrolló utilicé un 53/39 y 25-11, a la vuelta, en la bajada me quedé un pelín corto. Utilicé dos bidones, uno aero en el cuadro de unos 400ml con geles y un portabidón trasero de 500 ml con agua, con el cual tuve algún problema que luego contaré.

A las 7:30 pasadas nos comunicaron que el agua estaba a 22ºC y que por tanto la utilización del neopreno era opcional. Siempre que sea opcional hay que usarlo, ya que el beneficio es importante, algo menos para los buenos nadadores y algo más para los no tan buenos, pero siempre hay que ponérselo. Una lastima, ya que tenía muchas ganas de usar el Swimskin RS1 de Orca, pero tuve que cambiarlo por el neopreno Predator. Una vez con el mono de trabajo enfundado, estuve calentando hasta que me echaron del agua, calculo que pude calentar unos 15 minutos.img_9378

Un poco más tarde de las 8:00 se dio el bocinazo de salida y comenzamos unos 50 elites a nadar en las playa de Les Figueretes con el objetivo de dar dos vueltas a la isla de les rates que quedaba aproximadamente a unos 900m de la orilla. Una salida rápida al principio, para evitar golpes y me veo nadando paralelo a Fidalgo, y con Dapena un poco por delante. A los 200m veo que Dapena se empieza a destacar y decido irme con él. En todas las pruebas que en este 2017 había intentado seguirle había acabado descolgándome, pero esta vez sabía que tenía un puntito más y tenía que intentarlo hasta el final. Cuando llegamos a la primera boya, Pablo seguía apretando fuerte y yo me veía forzado pero aguantando, además me giré y vi que habíamos abierto un hueco y estábamos los dos solos, así que me motivé para continuar “rascándole” los pies a Pablo. A los 1200m aproximadamente veo que Pablo empieza a bajar el ritmo, y que al poco nos pasa Ángel Salamanca que enseguida se puso a tirar, y yo detrás de él con Pablo rascándome ahora los pies a mi.

Salimos a T1, en esas mismas posiciones. Un tiempo muy bueno de unos 50’ que nos permitía salir a 2’30” aproximadamente del grupo de Fidalgo y 8’ del grupo de Gustavo. En T1 no me pongo calcetines (al contrario que mis acompañantes) y salgo primero a coger mi bici con una ligera ventaja que intenté aprovechar en los primeros kilómetros de ciclismo para abrir hueco. Al coger la bici del box, las barras estaban muy bajas para el tamaño de mi bici y se me quedó un poco enganchada, no sabía con que… en la primera rotonda, en el km1, me di cuenta que se había enganchado con el bidón, que este había quedado un poco suelto y se me cayó. Así que tuve que ir sin agua hasta el km38 del ciclismo (eso supone casi 1h de natación + 1h de bici sin beber agua), ya que en el bidón aero llevaba 15 geles mezclados con un chupito de agua.img_9334

Como he dicho, los primeros 30k fueron fuertes. Muy fuertes. Fui 35-40w por encima de lo que tenía planificado para los 120k, pero es que además de que tenía buenas sensaciones, el objetivo principal era intentar descolgar a Pablo y que perdiera un poco mis referencias. Lo conseguí sobre el km32-33 y a partir de ahí empecé a dosificar un poco los vatios. Mantenía +20-25w de lo programado en las subidas, intentando ir el máximo tiempo posible acoplado, y dejaba de pedalear cuando pasaba de 55km/h en las bajadas.

Esto supuso pasar la primera vuelta con una ventaja de 1’40” sobre Pablo y manteniendo más o menos los 8’ con Gustavo. En la segunda vuelta fui más eficiente, intentando mantener mismos vatios durante todo el recorrido, y con el bidón de agua que pude coger en el avituallamiento, tenia incluso mejores sensaciones que en la primera vuelta. Finalmente conseguí bajarme a 5’ de Pablo y a 10’ de Gustavo. Lo que suponía la mejor bici en carrera de toda la temporada, ya que conseguir sacar tiempo a Gustavo en el sector de ciclismo, no lo había hecho nunca. Lo normal durante toda la temporada es que me recortara entre 3-4’ y me metiera en ocasiones incluso 1-2’ más.

Al bajarme en la T2, el isquio me dio un susto. Sabía que iba a tener problemas, pero no esperaba que corriendo a ritmos “lentos”, como se corre en un C, me fueran a aparecer las molestias tan pronto. Pude correr 1k bien, a partir de ahí fue un calvario. Con un dolor insoportable que me bajaba por toda la pierna. Sin apenas poder flexionar la rodilla, y casi arrastrando la pierna en cada zancada me quedaban 29k de dolor y sufrimiento, pero bueno, a eso habíamos venido.

Me encanta este deporte, soy un apasionado de él, y cada año más. Me he dado cuenta que me gusta sufrir, tanto en entrenamiento como en competición. Disfruto haciéndolo, no se si es normal o no. También es cierto que este dolor, el de una lesión, no es mi preferido. Sobre todo porque sufres, pero sabes que no estás dando el 100% que tienes dentro y por lo que has estado entrenando tan duro. Sino que estás dando el 100% de lo que la lesión te está permitiendo.

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